Sobre calles de adoquines, rodeado de extravagantes locales de ropa y modernos restó-bares, se emplaza un antiguo bastión de lo que alguna vez se conoció como Palermo Viejo, y que resistió la desaparición y el paso agigantado de la modernidad: El Preferido de Palermo.
Fundado en 1952 por una familia de inmigrantes asturianos y situado en la esquina de Jorge Luis Borges y Guatemala, en el corazón del rebautizado Palermo Soho, este anacrónico reducto ejemplifica cómo comenzaron lo que los criollos llaman “bodegones”: primero como almacén y luego como restaurant.
