Por su gran y heterogénea inmigración en distintas épocas de su historia, la gastronomía argentina es un crisol de sabores. Por eso en Buenos Aires se pueden encontrar tanto restaurantes de origen oriental como también de origen italiano, español y de toda la cuenca mediterránea. Sin embargo para comer un buen asado porteño uno de los lugares más populares es El Obrero. En 1954 los hermanos Castro vinieron desde Asturias, España y se instalaron en el barrio de La Boca, donde inauguraron El Obrero, un patio de comidas para los trabajadores de la zona.
Juan Carlos Castro, actual dueño e hijo de Juan Alberto Castro, cuenta: “Mi papa sabía comprar muy bien y mi tío sabía vender, entonces formaron una sociedad que pudo romper las variables financieras de un país con vaivenes económicos y el restaurante pudo subsistir. Pero lo más importante es que supieron mantener los mismos empleados. Esto es como una familia, y eso se nota. El parrillero me vio nacer, hace 49 años que trabaja acá”.
